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Cualidad Femenina Demostrada

Posted On septiembre 6, 2010

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Además de la vista, oído, gusto, olfato y tacto, poseemos otro sentido que nos permite aumentar la sensibilidad, la creatividad, la inspiración, enriquecer la comprensión o interpretar señales. Algunos lo llaman intuición, otros, sexto sentido.
Descubre cómo puedes desarrollar esta cualidad femenina tan especial y valiosa.

UNA CUALIDAD FEMENINA DEMOSTRADA

Experimentos de neurobiología han demostrado que lasmujeres utilizan los dos hemisferios del cerebro, mientras que los hombres usan sólo uno. Ambos hemisferios, derecho e izquierdo, tienen funciones distintas, el primero es la sede de las emociones, el segundo, la del pensamiento racional.

Los hemisferios se comunican entre sí a través de un área de fibras nerviosas situada en el centro del cerebro, zona que es más gruesa en la mujer, lo cual facilita la comunicación entre hemisferios. De hecho, escáneres cerebrales apoyan la tesis de que efectivamente existe una mejor conexión entre hemisferios en el cerebro femenino.

Este dato no implica que la mujer sea más inteligente que el hombre, pero sin embargo posee un criterio extra de valoración respecto a la racionalidad, denominado sexto sentido o intuición femenina. Y es que la unión del pensamiento-emotividad es un instrumento muy útil en todos los ámbitos.

Como desarrollar el  sexto sentido?

La intuición o sexto sentido, puede ser realmente útil tanto en los asuntos cotidianos como en las decisiones más importantes de la vida, allí donde la racionalidad no basta, permitiendo franquear el proceso de pensamiento lógico y alcanzar la mejor solución con facilidad.
Destacaremos los beneficios más importantes que podrás obtener con el desarrollo de esta capacidad.

  • Identificarás con más facilidad la mejor elección en cada caso y conseguirás llevarla a cabo con éxito.
  • Te permitirá intuir los peligros, malas intenciones y percibir lo que sucede en el ámbito laboral o privado.
  • Serás más creativa, favoreciendo el desarrollo de la parte emocional.
  • Mejorarás las relaciones con los demás al tener mayor capacidad para comprender las emociones de los que tienes cerca.
  • Obtendrás mayor seguridad en tu capacidad de afrontar cualquier dificultad que se presente.

Desarrollar la parte emocional del cerebro, beneficia la salud mental y te ayuda a ser más feliz, ya que ser más intuitiva significa poder ver la realidad desde otro prisma, con más entusiasmo, curiosidad y creatividad, a vivir cada instante al máximo.
Combinarás los factores prácticos con impresiones y sensaciones, es decir, utilizarás la racionalidad sin dejar de lado las emociones y sentimientos.

Mujeres en Colombia

Posted On septiembre 6, 2010

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Las mujeres colombianas participaron en la historia social, económica y política del país tempranamente, desde las luchas por la independencia. Sin embargo, su presencia en la escena nacional no siempre fue visible y ha estado marcada, como en casi todo el continente americano, por los procesos de industrialización y urbanización, su creciente vinculación a la estructura educativa y de trabajo, las políticas de control de la natalidad, las reformas en la legislación y el desarrollo del movimiento social de mujeres en sus diferentes vertientes.

Sólo tras una lucha de varias décadas obtuvieron el derecho a voto, siendo Colombia uno de los países de la región que más tardaron en reconocerlo. Algo más rápido -en el contexto regional- fue su acceso al poder ejecutivo: en 1954 una mujer ocupó un Ministerio. Sus luchas han estado precedidas de organización, creación de espacios propios y confrontación con el poder de una sociedad patriarcal, renuente a brindarles oportunidades para su desarrollo pleno.

Con una Iglesia Católica muy influyente, valores marcadamente tradicionales con respecto a los roles femeninos y un sistema político altamente excluyente y restrictivo, el camino de las mujeres ha sido particularmente difícil, debiendo ganar palmo a palmo mayores cuotas de participación, más allá de la situación de violencia política y social que ha imperado en el país por muchos años.

En ese contexto es significativo el desarrollo de grupos y movimientos de mujeres, los que se perfilan más claramente desde los años ochenta, fortalecidos por el proceso mundial y latinoamericano en favor de las mujeres. Con flujos y reflujos, al ritmo de la coyuntura política, hoy día cuentan con una Política Integral para las Mujeres, pionera en América Latina.

Destacan grandes contrastes: mientras poseen elevados niveles de participación en la Población Económicamente Activa y alcanzan cargos importantes en el poder ejecutivo -ministerios y viceministerios de relevancia política- como la actual Ministra de Relaciones Exteriores, es muy baja su presencia en las corporaciones públicas y representativas -Senado, Cámara de Representantes, Asambleas y Concejos Municipales- y su acción a nivel local no se traduce en una alta participación en los ámbitos directivos.

Al comenzar la década de los noventa las colombianas son ya mayoritariamente urbanas y principalmente jóvenes-adultas, en vez de jóvenes, como lo eran al iniciarse los años setenta. La aceleración de su transición demográfica guarda relación con la drástica reducción de su fecundidad producida en las últimas dos décadas, que también ha tenido lugar -aunque años más tarde- entre las mujeres rurales. Las colombianas dirigen uno de cada cinco hogares, lo que significa una cantidad total importante: casi un millón de hogares.

El crecimiento de su participación en la fuerza laboral se ha hecho estructural en las últimas dos décadas. Pese a los problemas de subregistro que tiene esa participación económica femenina, actualmente se estima que las colombianas representan cerca de un 40% de la Población Económicamente Activa del país. No obstante ese incremento, las mujeres siguen ocupándose en trabajos tradicionalmente femeninos, de menor retribución y consideración que los ocupados por los hombres.

Ello sucede mientras que, en los últimos veinte años, las colombianas han alcanzado en términos generales el nivel educativo de sus compatriotas varones. Sin embargo, todavía eligen especialidades educativas consideradas femeninas, lo que significa que, aunque presenten un número de años de educación formal similar al de los hombres, tengan más dificultad para acceder al mercado de trabajo con la capacitación específica que éste requiere.

Este perfil, basado en cifras promedio, esconde importantes diferencias por sectores, las que no es posible recoger plenamente en este texto por la falta de información que dé cuenta de la diversidad existente, especialmente según nivel socioeconómico y grupo étnico. La estabilidad económica relativa y la concentración de la riqueza, por una parte, y la marginación de los grupos más pobres, los pueblos indígenas y sectores negros de la población, por otra, ocultan una sociedad marcada por la violencia guerrillera y del narcotráfico, sometida por largos años al estado de sitio.

En este marco, las organizaciones femeninas han debido combinar sus reivindicaciones específicas, destinadas a mejorar la posición de las mujeres en la sociedad, con la búsqueda de caminos políticos y de diálogo civil frente a los graves conflictos que han aquejado y aquejan al país. Ello ha extendido sus bases de legitimidad social, pero permanece como desafío que los avances alcanzados en el nivel del discurso y de las medidas gubernamentales en favor de sus demandas, permeen la sociedad y la cultura y se desarrollen lazos estables con un movimiento de mujeres creativo y dinámico.

El proyecto de investigación Mujeres Latinoamericanas en Cifras fue desarrollado en Colombia por Carmen Elisa Flórez, investigadora de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes. No obstante, la presentación de resultados fue realizada por la Coordinación Regional del proyecto, atendiendo a las necesidades de comparación del caso colombiano con el resto de los países de América Latina.

La Mujer De Hoy

Posted On agosto 10, 2010

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La mujer de hoy es madre, esposa y empleada. El análisis demográfico con base en su educación, su fuerza laboral, su salud y su desempeño en la vida pública permite conocer como se desenvuelven hoy las mujeres en el mundo y en que condiciones se encuentran.

La Population Reference Bureau, Inc, (PRB), Institución Educativa Privada sin fines de lucro, ubicada en Washingon, DC, Estados Unidos, informa que en los próximos 30 años, el número de mujeres de 15 a 49 años de edad aumentará en 400 millones.

El informe también indica que actualmente hay 2800 millones de mujeres en el mundo, el 60% habita en Asia, seguida por Europa y Africa con el 13 % cada una, el 9% habita en América Latina y el Caribe, el 5% en Norteamérica y el 1% en Oceanía.

La mitad de la población femenina se encuentra en edad reproductiva, es decir entre 15 y 49 años . Sin embargo las investigaciones apuntan a que donde más crecerá la población femenina durante los próximos años es en Africa, donde se calcula que aumentará en un 78% mientras que en Europa habrá un descenso del 10%.

En Africa cada mujer tiene alrededor de 6 hijos y en Europa, en promedio, cada una tiene 1.5. Esto significa que no alcanza su nivel de reemplazo, que equivale a dos hijos, uno por su esposo y uno por ella misma.

 

Las investigaciones también apuntan a que en Africa, Asia y Latinoamérica están aún por encima de su nivel de reemplazo.

La mujer en la sociedad colombiana y en el mundo!

Posted On julio 26, 2010

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Con paso firme, luchando contra la discriminación y las dificultades, la mujer colombiana ha emprendido el camino de cambiar su rol en la sociedad colombiana.
Ese cambio surgió de la necesidad de asumir un papel protagónico en el destino del país y de aportar con talento, iniciativa y perseverancia con el desarrollo y la construcción del país.
Sin embargo, la mujer tropezó con un asunto mayor: ¿Cómo ser protagonista?
Para poder cambiar el presente hay que conocer el pasado. A lo largo de la historia, en Colombia no se ha valorado el trabajo femenino: cuando una mujer se dedica al cuidado de sus hijos, a pesar del valor que tiene esto en términos de construcción de capital humano, muchos y muchas dicen que no hace nada.
Es más: la participación de la mujer en el crecimiento y en el fortalecimiento de la sociedad siempre aparece íntimamente ligada con sus hijos y su familia (por la ternura, la abnegación, el sacrificio y el amor que no son comparables con nada).
En cuanto a los aportes en el campo profesional y laboral, la sociedad los mira prácticamente como marginales y poco significativos.
Aparentemente la sociedad nunca ha tenido problema con que las mujeres trabajen. Sin embargo, el problema surge cuando se trata de reconocer la importancia de ese trabajo y, en particular, valorar el inmenso aporte que le hacen a Colombia las mujeres que trabajan y al mismo tiempo son madres.
Aunque el debate de las madres trabajadoras se ha dado en Colombia, los resultados de la discusión no han llevado a nada. Por el contrario, el país parece estancado en la polémica y no ha evolucionado al reconocimiento de los aportes de la mujer al desarrollo de la sociedad y del país.
Sin embargo, el sendero abierto con entereza y terquedad son síntomas de un cambio que se debe concretar en nuestra sociedad.
Me resulta fascinante estudiar la profunda transformación del papel de la mujer en la historia de la economía y de los negocios en el país.
Las mujeres asumieron papeles de importancia en las empresas mucho antes de que la ley y las costumbres les reconocieran derecho alguno; recordemos que, hasta el 1 de diciembre de 1957, a la mujer se le negó el reconocimiento como ciudadana con todos sus derechos. Es más: las colombianas solo podemos votar desde hace medio siglo, porque antes de eso, hasta la democracia estaba cerrada para nosotras.
Resulta fascinante reconocer el camino que, a pulso, han abierto las mujeres en el medio empresarial colombiano, como trabajadoras, como gerentes o como empresarias.
Gracias a esa lucha constante y tenaz, los retoños asoman en el sembradío: hoy, como nunca antes en la historia, la mujer cuenta con algunos espacios que puede aprovechar: aquellas que sienten la necesidad y el deseo de ingresar al campo profesional, cuentan con posibilidades para hacerse presentes en la sociedad, con todo su “genio femenino”.
Este cambio, aunque incipiente, tiene una importancia definitiva para la capacidad de hacer empresa en el país, para la productividad y para la calidad de vida. Las mujeres poco a poco van entrando al circuito productivo y por ello, tienen la posibilidad de abrir sus perspectivas y de contribuir a la apertura de espacios que brinden más oportunidades de progreso en diferentes roles: como mujer, madre, estudiante, trabajadora, líder política o religiosa, empresaria o profesional.
Su presencia motiva, incentiva e invita a otras mujeres a intentar caminos no tradicionales y a seguir sus metas. No obstante, es urgente que la mujer entienda y se comprometa con el cambio del que está siendo protagonista, detectando las estructuras y los procesos sociales, culturales y económicos que obstruyen su acceso al medio laboral y que reiteradamente desconocen el aporte decisivo a la construcción del país.
Además, la mujer colombiana enfrenta un desafío histórico, pues la transformación de la que es protagonista, genera una doble responsabilidad: la de su propia gestión y la de abrir el camino para el acceso de otras mujeres al mercado laboral.
Hoy integramos una sociedad que clama por cambios sustantivos para avanzar hacia la verdadera realización personal y social, lo que se puede lograr permitiendo el desarrollo de todo el potencial implícito en el talento y la capacidad de trabajo de las mujeres colombianas.
Se debe tomar la iniciativa y empezar a generar un cambio de mentalidad con algo muy simple: querer ser.  

Mujeres afrocolombianas

Posted On julio 26, 2010

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En Colombia el pueblo Afrocolombiano ha venido desarrollando una constante lucha contra la discriminación y la invisibilización sufrida a través del tiempo. Si  bien hoy la población afrocolombiana asciende a 12 millones, la historia ha cerrado sus ojos frente al legado y las herencias ancestrales de hombres y mujeres que han construido gran parte del relato de país y cuya voz apenas hoy empieza a ser realmente escuchada.
En este contexto, la mujer afrocolombiana ha aportado inmensamente en la transmisión de cultura, siendo portadora de la tradición oral, voz de resistencia, participando en las luchas cimarronas y movilizadora social, aglutinando a las familias y comunidades; pero al mismo tiempo ha tenido que sufrir la múltiple problemática producida por los efectos del conflicto armado interno, la discriminación racial y la exclusión de género.

El reconocimiento tanto en la agenda internacional como en la política nacional de la plurietnicidad y la multiculturalidad, de la valoración y apropiación de patrimonio etno-cultural y la necesidad de proteger y apoyar a las poblaciones en condiciones de vulnerabilidad y riesgo, han abierto nuevos espacios desde lo normativo para fomentar la diversidad cultural y la protección de la misma como fuentes de desarrollo humano.  

De igual manera, la inclusión del enfoque diferencial de género en las Políticas públicas y en especial en las de atención a la Población desplazada en Colombia, con la ley 387 y la sentencia T-025, así como el Auto 005 de 2009 para la protección de población afrodescendiente víctima del desplazamiento forzado  y el Auto 092, orientado a la protección de los derechos fundamentales de las mujeres víctimas del desplazamiento forzado, abren nuevas posibilidades para la promoción y protección de los derechos políticos, sociales y culturales de las mujeres Afrocolombianas.

Es de vital importancia, en este contexto, incorporar componentes y estrategias culturales que aporten no sólo a la garantía de los Derechos Fundamentales y el fortalecimiento organizacional de las comunidades, sino también a la mejora de la calidad de vida y las opciones económicas de las mujeres Afrocolombianas.

Las mujeres afrocolombianas así como las demás mujeres afrodescendientes han desarrollado diferentes formas de organización autónomas y estrategias organizativas que les han permitido, a pesar de las circunstancias generar lazos de unión fuertes y capacidad de acción. Sin embargo, las limitaciones tanto económicas como políticas, así como la ausencia de canales reales de cooperación y apoyo institucional no les han permitido equilibrar su capacidad de acción con sus posibilidades de subsistencia económica en el diario vivir.

En este sentido, El Ministerio de Cultura a través del Programa Nacional de Concertación y en articulación con la Dirección de Poblaciones, ha venido apoyando el trabajo de la Red Nacional de Mujeres Afrocolombianas Kambirí, con el proyecto “Formación etnocultural, política y de género con mujeres Desplazadas Liderezas”, a través del cual, se busca capacitar a mujeres afrocolombianas en situación de desplazamiento del Pacífico, Bogotá, Cartagena y Medellín, en formación política y etnocultural, visibilizar los aportes de las mujeres en la defensa de los Derechos de la población afrocolombiana, generar espacios de coordinación y fortalecimiento organizacional y visibilizar el aporte de las mujeres en la construcción de la memoria Afrocolombiana.

Este Proyecto se verá concretado con la creación de la escuela de formación etnocultural, la publicación de la serie “Mujer Afrocolombiana, herencias y tradiciones”, así como el apoyo a iniciativas de emprendimiento cultural. Se cuenta además con el apoyo de la OEI, para consolidar la mirada de reconocimiento étnico y perspectiva de género en la atención a mujeres Afrocolombianas en situación de desplazamiento, el fortalecimiento de sus organizaciones y la potencialización de proyectos de emprendimiento cultural.

Mujeres Indigenas

Posted On julio 26, 2010

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LAS MUJERES INDíGENAS DE COLOMBIA SE ENCUENTRAN EN EL FORO “MUJERES INDíGENAS Y SUS VOCES DE RESISTENCIA”

“SIN TETAS NO HAY GOZADERA”

América Latina es un crisol donde múltiples formas de opresión se superponen unas con otras, y donde todos, o casi todos, pueden ser objeto de discriminación. Casi nadie se salva. Pero sin lugar a dudas son las mujeres quienes se llevan la peor parte. No sólo por las formas más obvias de maltrato físico a que están sujetas, sino que además por las más sutiles y naturalizadas formas de discriminación cotidianas. Esta discriminación se cuela por todos los rincones de la vida diaria, inunda todos sus aspectos. Una de las formas que asume, es la presión por ser “bella”, como algo que se pone, que se quita, que se compra, para parecerse a tal o cual modelo de los medios como pre condición para ser amada. En Colombia, tal presión, que es ubicua en toda nuestra América Morena, llega al paroxismo. Es intolerable. Recuerdo en mi viaje de Bogotá a Cali, que la radio Olímpica estaba realizando un concurso llamado “Sin tetas no hay gozadera”, en que el premio era ¡un implante de senos! Digno de “Aunque usted no lo crea”. El locutor, que era un pesado y un cansón, no se cansaba de repetir una y otra vez el lema del concurso, añadiendo él mismo otras linduras como “ya saben chicas, ustedes ponen las tetas y nosotros ¡la silicona!”. Pocas veces en mi vida, he pedido en un bus que cambien la estación de radio.

Lo que me sorprendió, es que yo fui quien tuve que pararme al chofer que tal concurso no sólo me parecía chabacano y de pésimo gusto: además lo encontraba altamente ofensivo para las mujeres. Eso de reducirlas a un par de tetas, o reducir al tamaño de éstas el placer, la “gozadera”, me parece horrible. Las mujeres que iban en el bus, conservaron un silencio sepulcral. Pero a su manera estaban hablando muy fuertemente. Más fuerte que el idiota del locutor y más fuerte que las chicas, pobrecitas ellas, que llamaban ilusionadas de poder incrementar su autoestima con un poco de silicona (el año 2005 en Colombia se registraron unos 230.000 implantes de senos). Su silencio me decía, a gritos, que estaban acostumbradas a ese trato, que es natural que se crea que para eso están ellas y punto.

Es precisamente ese trato una de las más poderosas armas para mantener a las mujeres en la sumisión: así se les mantiene la autoestima baja, se las tiene a raya que nunca las van a querer o que a cualquier hombre, aunque éste sea una porquería, lo tienen que cuidar y obedecer a toda costa. Así, finalmente, la mujer se ve despojada de todo: de un salario digno, de igualdad ante el hombre, de derechos iguales en el hogar, de derechos sobre SU aparato reproductivo, hasta de su derecho a ser bella. Una mujer acomplejada e insegura es más fácil de dominar y de reproducir el orden patriarcal de nuestra sociedad.

Entonces, hay que estar siempre alimentándoles las inseguridades, y los medios de comunicación se transforman en gigantescas máquinas para este fin: todo está diseñado para hacerlas sentir feas. Porque la belleza va muy de la mano con el irritante racismo latinoamericano, heredado de épocas coloniales y alimentado por los regímenes republicanos. Mientras más europea, más linda una mujer. Mientras más india, menos deseable. Así, los supermercados ven la tintura rubia vaciarse de los estantes y las mujeres de la élite, inmacualdamente blancas (al menos de piel, no se sabe la conciencia) o a lo más, bronceaditas, marcan la pauta de la belleza desde la televisión. Todas con su rellenito sintético para hacerlas aún más deseables.

Esta es la pesada carga que deben soportar las mujeres colombianas sobre sus hombros. Por eso el silencio de mis compañeras de viaje me pareció tan revelador. Porque uno deja seguir la cadena lógica del pensamiento… ¿Y cuántos silencios más hay? ¿Hasta dónde llega lo que se acepta normalmente como “natural”? ¿Cuál es el punto en el que se habla, en el que se grita? Esta discriminación, esta “violencia de baja intensidad”, por lo general, es pálido reflejo de situaciones mucho más odiosas que ocurren tras bambalinas.

LEVANTANDO CABEZA PARA ECHARLE PALANTE

Luego de pasados los informes y la lectura de las declaraciones, se procedió a leer los resultados del Encuentro. En estos resultados se escucha el clamor de ese millón y medio de mujeres que componen uno de los sectores más oprimidos, indudablemente, de la sociedad colombiana. En estas conclusiones se expresan la esperanza y la voluntad de cambio de estas mujeres que se niegan a la indiferencia, a la sumisión, a una fácil aceptación de su “destino” o al rol de pasivas víctimas. Las conclusiones a las que se llegaron las expondremos a cabalidad, según su propia redacción, pues creemos de gran importancia dar a conocer este documento:

“En consecuencia, las mujeres indígenas estamos reclamando:Esperamos que este encuentro sea un momento que fructifique en cambios, en transformaciones tan requeridas por la sociedad colombiana, y en especial por sus mujeres –y en especial, por la mujer india. Con esas manos que tejen, con esas manos que trabajan, con esas manos que luchan, han de convertirse en parteras de su destino. La voluntad está, la organización también. La decisión y la lucha igual. Hay que seguir, seguir y seguir, que la victoria es de quienes perseveran.

1. La inmediata desmilitarización de nuestros territorios y la salida de todos los grupos armados, así como el desmantelamiento de las estructuras paramilitares que siguen operando en territorios indígenas, a pesar del discurso oficial de una pacificación del país.
2. La investigación, castigo y encarcelamiento de los perpetradores de violaciones de derechos humanos, en especial a quienes han atacado a la niñez y las mujeres indígenas.
3. El establecimiento de programas de atención a las mujeres y niñas que han sido agredidas sexualmente y con otras formas de violencia, que proporcionen una reparación integral, comenzando por el respeto a nuestras autoridades, gobierno y formas tradicionales de vida.
4. La puesta en marcha de medidas reales de implementación de las recomendaciones de órganos judiciales y de entidades internacionales de Derechos Humanos, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
5. El retorno de las comunidades indígenas desplazadas con todas las garantías de seguridad y dignidad, porque en el territorio es donde se puede pervivir.
6. La devolución de todas las niñas, niños y jóvenes que han sido reclutados por las organizaciones guerrilleras, paramilitares y cesar su utilización por parte de las unidades de la Fuerza Pública.
7. El establecimiento de programas para terminar con las minas antipersonal que han sido sembradas en todo el territorio, así como el desmantelamiento de artefactos explosivos, trincheras y barricadas que han quedado abandonados luego de combates en zonas urbanas y rurales o han sido colocadas por la Fuerza Pública en su lucha contrainsurgente.
8. El cese inmediato de las fumigaciones con químicos a cultivos de uso ilícito y de alimentos que hacen parte de las políticas antidrogas, porque causan daños en la salud, en la naturaleza y son factor de desplazamiento.
9. La implementación de programas y políticas publicas reales de formación, educación atención especializada para las mujeres indígenas, que permitan el ejercicio de sus derechos.
10. La atención y acompañamiento de organizaciones internacionales y nacionales dirigidas a resolver los problemas de las mujeres indígenas, dentro de los Planes de Vida, respetando y promoviendo los principios de consulta previa y fortaleciendo las organizaciones propias de los pueblos indígenas.”

¡Salud a las mujeres indígenas de Colombia!
¡Arriba su lucha y su organización!
¡Por la vida y la dignidad!

Heroinas de la independencia!

Posted On julio 26, 2010

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“Mujeres próceres: quienes se incorporaron dentro de la lucha de los ejércitos patriotas, a semejanza de una bandada de colibríes dentro de una bandada de cóndores” (02 de abril de 2009)

“Nuestras Madres, fecundas por la libertad, dieron a luz una generación sobrehumana llena de la llama del cielo o del calor sombrío de la tempestad. Quienes a ejemplo de las espartanas, al pie del cañón estaban dispuestas a lanzar la horda mortal sobre los ejército enemigos”.

“La mujer…. Nuestros antepasados la consideraban inferior al hombre y nosotros la consideramos igual… Unos y otros estamos grandemente equivocados, porque la mujer es muy superior… Dios la ha dotado de gran perspicacia y sensibilidad y ha puesto en su corazón fibras y delicadísimas, cuerdas muy sensibles a todo lo noble y elevado. El patriotismo, la admiración y el amor, hacen vibrar esas cuerdas, y de ahí resultan la caridad, la abnegación y el sacrificio”.

“Las mujeres primitivas de la amazonia eran demasiados feroces. Sentían desprecio al presenciar la quema de sus casas y haberes por parte de los conquistadores y aún aparentaban cierta afabilidad sin ningún sentimiento de pesadumbre”. “Entraban en la lucha y daban batalla encarnizada con gran ferocidad y valentía desbordad”.

“…sólo existía pues, una íntima minoría de hombres deseosos de aprovechar con propósitos revolucionarios el estado de anarquía de la madre patria. Sin las mujeres, América nunca hubiera alcanzado su libertad. Muchos de los círculos, clubes y conjuraciones que entonces se formaron en América del Sur, nacieron a impulsos de mujeres heroicas y apasionadas. Fueron ellas las primeras en llevar la sublevación a la calle, en lucir la banda revolucionaria, en cantar himnos patrióticos; más tarde siguieron a sus maridos a los campos de batalla, tan firmes a caballo como a pie, a veces con un niño al pecho, otras con pantalones de soldados: Como en las viejas estampas”.

EMIL LUDWING (Biografía de Bolívar)

“Con las mujeres próceres, tiene Colombia una deuda de eterna gratitud, para hablar de ellas, es preciso ponerse de pie y con un sagrado respeto, debe llegarse al Alta de la Patria, como abriendo en un homenaje de cordial pleitesía al retablo de los más importantes recuerdos”.

Homenaje del Municipio de Medellín

“Mujeres próceres de Colombia, que en reguero de sangre bañaron los campos del suelo colombiano y ofrendaron sus vidas y las de sus hijos por la libertad”. “Como heroína luchadora y como compañera de los próceres, fue la mujer: madre, esposa, hermana e hija. Ella fue la misionera de la civilización”.

“Pensamos en el río de sangre que costó nuestra libertad, pero no hemos valorados el mar de lágrimas y sufrimientos de las madres, las esposas, las hijas de los héroes conocidos o ignorados que ofrendaron sus generosas vidas en aras de nuestra libertad.“Porque si bien es cierto que la mujer fue excluida de la guerra, al menos como combatiente, en cambio fue victima de innumerables violencias, arrastrando las penalidades del trabajo que el hombre no podía ejecutar por estar ocupado en las luchas guerreras”.

“Las mujeres lucharon contra la tiranía y dejaron una hoja de servicios heroicos; ya con el casco guerrero y empuñando las armas en defensa de la patria oprimida; ya sirviendo de acicate para retemplar la energía y pujanza de nuestros bravos patriotas; en ocasiones suministrando su asistencia a los enfermos en el campo de batalla, curando heridos, mitigando la sed al soldado fatigado, acompañando a los cadáveres hasta su sepultura y entregando su vida en el patíbulo bajo el plomo del verdugo”.

“Muchas de las actuaciones heroicas de nuestros próceres fueron inspiradas o alentadas por su mujeres, y muchas de ellas intervinieron directamente en sus actividades bélicas o rindieron su vida en los patíbulos. Esposas de los próceres: Quien podrá valorar vuestro heroísmo y vuestros sacrificios al servicio de la patria?”

En las guerras de independencia, miles de mujeres sufrieron el martirio, fueron sacrificadas en aras de la libertad y la independencia de nuestra Patria, fusiladas, desterradas, confiscados sus bienes, asesinadas. Al sufrir el martirio de la persecución y la muerte se hicieron inmortales y acreedores a nuestro agradecimiento.

UNA HEROÍNA INCOGNITA, a sus hijos: “Ve a morir con los hombres, nosotras las mujeres marcharemos adelante: presentaremos nuestros pechos al cañón y que la metralla descargue sobre nosotras, y los hombres nos sigan y a quienes hemos salvado de la primera descarga, pasen sobre nuestros cadáveres, se apoderen de la artillería y liberen la patria”, 20 de Julio de 1810.

A continuación una relación preliminar de ellas:

GREGORIA POLICARPA SALVARRIETA RÍOS: Guaduas, 26 de enero de 1796. Virtuosa y digna heroína de la Independencia. “Joven, bonita, pobre, viva e inteligente”. Marchó desde la capilla del Colegio del Rosario hasta el suplicio, cuyo cadalso estaba levantando en la Plaza Mayor. Vestía de camisón y mantilla azul, En forma arrogante dijo:

“Pueblo indolente: cuan diversa sería vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad. Ved que aunque mujer y joven me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes mas. No olvidéis este ejemplo. Pueblo miserable, yo os compadezco, algún día tendréis más dignidad”. Un oficial al pie del banquillo le ofreció un vaso de vino. “No lo tomo”, dijo, “Menos de un tirano”.

Fusilada el 14 de noviembre de 1817, a las 10 de la mañana, en compañía de su novio el capitán Alejo Sabarain. Seis balas atravesaron su hermoso cuerpo y nueve vidas más fueron segadas ese mismo día en su compañía. Fue sepultada a petición de sus dos hermanos sacerdotes, José Ignacio y José María bajo en el altar mayor de la Iglesia de San Agustín.

JUSTA ESTEPA: fusilada el 16 de enero de 1817.

ANSELMA LEYTON: de Lérida. Fusilada el 17 de enero de 1817.

CACICA GAITANA: el español Pedro de Añasco hizo inmolar quemando vivo al hijo de la Gaitana delante de la madre. La Gaitana destrozada por el dolor y la ferocidad de Añasco, reunió más de seis mil indígenas e hizo prisionero a Añazco tratándolo con gran crueldad e insensibilidad.

ZULIA: Bella, valerosa cacica de sangre real y altiva. Luchó contra los españoles con valor y heroísmo. Francisco de Paula Santander, su biznieto fue uno de los grandes forjadores de la Patria.

FRESIA: Princesa india, con sus huestes indígenas enfrentó con ferocidad desbordante los aguerridos soldados españoles.

Indígenas anónimas que se sacrificaron al arrojarse sobre agudas estancas para eludir la servidumbre de los conquistadores y otras, que se lanzaron desde altas rocas de Muzo, para morir antes de ser esclavas del déspota. Nos dejaron la enseñanza del heroísmo.

TERESA OLAYA: defendió la causa de los Comuneros, organizó un ejército y marcho frente al él en Neiva.

MATILDE GUEVARA: Niña de trece años, horrorosamente azotada por decir que era patriota, por haber nacido en América fue desterrada.

RAMONA ALVARÁN: natural de Cúcuta, fusilada el 13 de febrero de 1813.

ROSAURA VELEZ DE PEÑA: de Tumaco, fusilada en enero de 1814.

MANUELA BELTRÁN: “Misionera del movimiento de los comuneros de 1871” “Heraldo femenino de la Libertad”. Nacida en el Socorro. En la plenitud de una sana y cuajada lozanía, fue la primera mujer en la tierra colombiana que se atrevió a romper el símbolo de la dominación española en América. Alta y esbelta, su larga trenza negra le caía desde los hombros sobre el pecho. La boca de labios gruesos y sensuales, lucía un rancio gesto de altivez. Blanca la tez de suave tinte aperlado con el contacto del sol y el viento del templado clima socorrano.

PRESENTACIÒN BUENAHORA: natural de Pore, fusilada el 28 de Junio de 1816.

SIMONA DUQUE DE ALZATE: de Marinilla, entregó cinco de sus hijos a la Patria. Rechazó una pensión de $16 anuales para que no faltara esa suma a la República.

JUANA RAMÌREZ: fusilada en marzo de 1816.

MAGDALENA ORTEGA DE NARIÑO: robados sus bienes por los españoles, murió en la miseria.

ROSA ZÁRATE DE PEÑA: fusilada y decapitada el 17 de julio de 1813 en Tumaco.

AGUSTINA FERRO: fusilada el 20 de mayo de 1820.

DOLORES TORRALBA, RAFAELA RANGEL: fusiladas por suministrar agua a los heridos.

BIBIANA TALERO: de Zipaquirà, fusilada el 21 de noviembre de 1817, en Chocontá.

EULALIA BUROZ DE CAMBERLAINE: despedazada a sablazos el 7 de abril de 1814.

CARLOTA ARMERO: fusilada el 28 de mayo de 1816.

MANUELA SAENZ DE SANTAMARÍA: dama aristocrática. Murió en la miseria por amor a la libertad.

MARÍA DEL CARMEN Y BALBINA ULLOA: Fusiladas el 13 de abril de 1814.

DOMITILA SARASTI: fusilada el 11 de diciembre de 1812.

TERESA IZQUIERDO: fusilada el 24 de julio de 1819.

MANUELA Y JUANA ESCOBAR: lanceadas vilmente el 10 de julio de 1819.

FAUSTA GARCÌA: Ofrendó sus hijos a la patria.

MARIA ANTONIA SANTOS PLATA: fusilada el 28 de junio de 1819. Heroína de gran ascendencia política y social de la provincia del Socorro. Nació en Pichote, Santander, el 11 de abril de 1782. Apotegma patriótico profético que pronunció en el patíbulo: “Antes de terminar este año, el suelo granadino estará libre de los que lo tiranizan vilipendiando la virtud y el mérito”.

JOAQUINA AROCA: fusilada en Purificación el 5 de septiembre de 1816.

MARÍA DEL ROSARIO DEVIA: de Natagaima, fusilada el 16 de septiembre de 1817.

CANDELARIA FORERO: de Machetá, fusilada el 26 de noviembre de 1817.

AGUSTINA MEJÍA: de Charalá, fusilada el 8 de septiembre de 1816.

DOLORES SALAS: de Neiva, fusilada el 14 de Septiembre de 1817. Salió en medio de los demás presos, sus compañeros. Iba en comisión de zaraza azul, mantilla de paño azul y sombrero cubano”.

LUISA TRILLERAS: de Natagaima, fusilada el 18 de septiembre de 1817.

DOMINGA BURBANO: de Pasto, fusilada el 13 de diciembre de 1812.

MARTHA TELLO: de Neiva, fusilada el 12 de noviembre de 1817.

REMIGIA CUESTAS: de Tiribitó, fusilada en 2 de diciembre de 1817.

SALOMÉ BUITRAGO: fusilada el 3 de diciembre de 1817.

EVANGELINA DÍAZ: fusilada a los 22 años, el 19 de agosto de 1818.

ANTONIA MORENO: de Neiva, fusilada el 19 de septiembre de 1817.

MERCEDES LOAIZA: de Villavieja, Huila, fusilada el 16 de septiembre de 1817.

INÉS OSUNA: de Bogotá, confinada y sacrificada el 6 de septiembre de 1817.

IGNACIA MEDINA: de Garagoa, fusilada el 9 de diciembre de 1817.

MANUELA USCÁTEGUI: fusilada el 20 de diciembre de 1818.

ROSAURA RIVERA: fusilada en Neiva el 26 de noviembre de 1816.

Isaac Vargas Córdoba, Miembro de la Academia Colombiana de Historia Militar, y Sociedad Bolivariana de Colombia

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